Limpieza de canalones antes del otoño: cuándo hacerla y qué pasa si no
En Madrid las hojas y las primeras lluvias fuertes llegan a la vez. Cuándo limpiar los canalones, cómo saber si ya están tapados, qué daños causa dejarlo y qué debe incluir la limpieza para que sirva de algo.

En Madrid la hoja cae entre octubre y noviembre, y las lluvias fuertes de otoño llegan en las mismas semanas. Un canalón lleno de hojas no desagua: el agua rebosa por el borde, empapa la fachada bajo el alero y, si el canalón está oculto tras el peto, entra hacia dentro del edificio. Es la avería más barata de evitar y una de las más caras de arreglar cuando ya ha hecho daño.
Cuándo limpiar los canalones
- Una vez al año como mínimo, a finales de septiembre o en octubre, antes de las primeras lluvias fuertes y con la mayor parte de la hoja ya caída.
- Dos veces al año si hay árboles altos cerca (plátanos de sombra, chopos, olmos): una en primavera, cuando sueltan flor y semilla, y otra en otoño.
- Después de un temporal, una comprobación rápida de sumideros y rebosaderos: una tormenta de verano arrastra al canalón todo lo que había en la cubierta.
Si la comunidad tiene contrato de mantenimiento, la limpieza de canalones es la primera visita del calendario, precisamente por esto.
Cómo saber si ya están tapados
No hace falta subir a la cubierta para sospecharlo:
- Cuando llueve, cae una cortina de agua por el borde del alero en vez de bajar por la bajante.
- Aparecen manchas verticales, verdín o desconchones en la fachada justo debajo del canalón.
- Crece hierba o alguna planta en el canalón. Pasa más de lo que parece: barro, semillas y agua estancada son un semillero.
- La bajante «escupe» agua por las juntas cuando llueve, o no se oye correr el agua por ella.
- Hay humedad en el techo del último piso pegada a la fachada, no en el centro de la vivienda.
Qué pasa si no se limpian
- La fachada se empapa. El agua que rebosa moja siempre la misma franja de muro. Ahí aparecen los desconchones, las eflorescencias blancas y, en edificios de ladrillo con cantos de forjado a la vista, el óxido que acaba reventando el hormigón.
- El canalón se descuelga. Un tramo lleno de barro y agua estancada pesa mucho más de lo que sus ganchos están pensados para aguantar. Los ganchos ceden, el tramo se inclina hacia la calle y termina siendo una urgencia por riesgo de caída.
- El hielo lo raja. El agua que se queda estancada se hiela en enero, dilata y agrieta el canalón de PVC o abre las soldaduras del de zinc.
- La bajante se atasca. Si la hoja entra en la bajante y hace tapón, el agua sale por la junta más débil, muchas veces dentro de un patio, un garaje o un local.
- La azotea se embalsa. En cubiertas planas, un sumidero tapado deja la azotea convertida en una balsa. Cada 10 centímetros de agua son 100 kilos por metro cuadrado sobre la cubierta, y las filtraciones aparecen en todo el último piso a la vez.
Cómo se limpia bien (y cómo no)
La limpieza que sirve se hace desde la cubierta, anclados a una línea de vida o con cuerda, tramo a tramo:
- Retirada a mano de hojas, barro y nidos. No con manguera a presión: la presión empuja el tapón hacia la bajante y traslada el problema a un sitio donde ya no se ve.
- Sumideros, rebosaderos y bajantes. Se comprueba que cada sumidero traga y que el agua llega abajo. Si una bajante no traga, se localiza el tapón antes de dar la limpieza por terminada.
- Revisión del propio canalón: ganchos sueltos, solapes abiertos, tramos con contrapendiente donde el agua se queda estancada, óxido en los de chapa.
- Informe con fotos de cada tramo, antes y después, la lista de defectos encontrados y la fecha recomendada para la siguiente limpieza. Si hay algo que reparar, se presupuesta aparte y la comunidad decide.
Lo que no es una limpieza: soplar las hojas desde la calle con una pértiga o pasar la manguera desde una ventana. Se mueve la suciedad, no se retira, y nadie ha visto en qué estado está el canalón.
El canalón que no se ve: el más peligroso
Muchos edificios de los años 60 a 80 tienen el canalón oculto detrás del peto o integrado en la cubierta. No rebosa hacia la calle, rebosa hacia dentro. Nadie lo ve tapado hasta que el agua aparece en el techo de la última planta. Son los que más justifican una revisión anual fija, con fecha en el calendario, aunque nadie haya visto ningún síntoma.
En una comunidad: quién lo decide
La limpieza de canalones es mantenimiento ordinario de conservación. Suele entrar en el presupuesto anual y no necesita una junta extraordinaria: el administrador o el presidente pueden encargarla. Lo que sí conviene es que quede constancia con el informe fotográfico, por dos motivos: para el seguro, si algún día entra agua, y para que la siguiente junta sepa qué se hizo y qué se encontró.
Si el edificio tiene también terrazas privadas con sumideros propios, conviene recordar a los vecinos que los suyos los limpian ellos: un sumidero de terraza tapado inunda primero la vivienda de abajo.
Qué pedir a la empresa
- Que trabaje desde la cubierta anclada, no desde una escalera apoyada en el canalón.
- Que entregue fotos de cada tramo antes y después, no solo una foto general.
- Que compruebe las bajantes, no solo el canalón.
- Que diga por escrito qué ha encontrado y cuándo toca la siguiente.
- Que tenga seguro de responsabilidad civil y formación en trabajos en altura: es un trabajo corto, pero a doce metros de la acera.
Así es como la hacemos nosotros: limpieza de canalones con informe de estado, suelta o dentro del contrato de mantenimiento anual, que incluye una o dos limpiezas al año según los árboles que rodeen el edificio.
Servicio relacionado
- Limpieza de canalonesVer servicioCanalones y sumideros atascados. Limpieza con informe de estado.
Términos de este artículo
- AleroGlosarioParte de la cubierta que sobresale de la fachada y conduce el agua hacia el canalón.
- CanalónGlosarioCanal horizontal en el borde de la cubierta que recoge la lluvia y la lleva a las bajantes.
- LimahoyaGlosarioEncuentro en ángulo entre dos faldones de cubierta por donde baja el agua concentrada.
- PluvialesGlosarioAguas de lluvia, frente a las fecales de baños y cocinas.


