Por qué entra agua por la fachada aunque el tejado esté bien
Juntas de dilatación, encuentros de ventanas, cantos de forjado, ladrillo que absorbe agua: los seis puntos por donde entra el agua en una fachada de Madrid cuando la cubierta no tiene culpa, y cómo se detecta cada uno.

La comunidad ya ha revisado la cubierta. Está bien. Y sin embargo, en el dormitorio del cuarto sigue apareciendo la mancha cada vez que llueve. Cuando el agua entra y el tejado no tiene culpa, casi siempre viene por la fachada, y casi siempre por uno de estos seis puntos.
1. Las juntas de dilatación
Los edificios se mueven: se dilatan en verano y se contraen en invierno. Para que no se agrieten, se construyen con juntas verticales rellenas de un material elástico. Ese sellante se agota con el sol y, al cabo de los años, se agrieta o desaparece. Por ahí entra el agua directamente al muro, sobre todo cuando llueve con viento.
Cómo se reconoce: la humedad aparece en una esquina o en una franja vertical, siempre en las mismas viviendas, y solo con lluvia de viento. Desde la calle se ve la junta con el sellante hueco o roto.
Solución: retirar el sellante viejo, colocar fondo de junta e imprimación y resellar con masilla elástica. Se hace desde la cuerda, junta por junta, sin andamio.
2. Los encuentros de las ventanas
El punto donde la carpintería de la ventana se une al muro es una junta más, y suele estar peor cuidada. El sellado perimetral se agrieta, el vierteaguas (la pieza inclinada bajo la ventana) tiene el goterón roto o mal orientado, y el agua entra por debajo del marco.
Cómo se reconoce: humedad justo bajo la ventana o en sus laterales, a veces con la pintura abombada en el interior.
Solución: resellar el perímetro y reparar o reponer el vierteaguas. Es un trabajo pequeño que evita daños grandes.
3. Los cantos de forjado
En los edificios de los años 60, 70 y 80 de Madrid, el borde del forjado de cada planta queda visto en la fachada como una franja de hormigón. La armadura de hierro va muy cerca de la superficie: con la humedad se oxida, aumenta de volumen y revienta el hormigón. Por las grietas entra más agua, y el ciclo se acelera.
Cómo se reconoce: franjas horizontales fisuradas, manchas de óxido, trozos de hormigón en la acera y, dentro, humedad en la línea del techo o del suelo.
Solución: picar lo suelto, pasivar la armadura y reconstruir con mortero de reparación. Y sellar bien la unión entre el canto y el ladrillo, que es por donde entra el agua.
4. El ladrillo que absorbe agua
El ladrillo cara vista es poroso. Con las juntas de mortero degradadas y sin ninguna protección, una fachada orientada a la lluvia puede absorber tanta agua que la traspasa hasta la cámara y llega al interior. No hay una grieta concreta: es toda la superficie.
Cómo se reconoce: la humedad aparece de forma difusa en paredes enteras que dan a la fachada más expuesta (en Madrid, con frecuencia la orientación oeste o suroeste), y tarda días en secarse después de la lluvia.
Solución: rejuntar donde falte mortero y aplicar un hidrofugante incoloro que deja respirar el ladrillo pero impide que absorba agua. Se aplica desde la cuerda con pulverizador.
5. Los remates: petos, albardillas y alféizares
Todo lo que corona un muro (el peto de la azotea, la albardilla de un muro de patio, la repisa de una ventana) está para que el agua no entre por arriba. Si la pieza está rota, sin goterón o con las juntas abiertas, el agua entra por la coronación y baja por dentro del muro hasta la primera vivienda.
Cómo se reconoce: humedad en los últimos pisos, en la parte alta de las paredes, aunque la lámina de la cubierta esté bien.
Solución: sellar o sustituir las piezas de remate y rematar el encuentro con la impermeabilización de la cubierta.
6. Las bajantes y los canalones
Una bajante con una junta abierta o un canalón que desborda mojan la fachada de forma continua en el mismo sitio. El muro no está hecho para eso y acaba dejando pasar el agua.
Cómo se reconoce: una mancha vertical en la fachada que sigue el recorrido de la bajante, verdín, y humedad interior en la misma vertical.
Solución: reparar o sustituir el tramo de bajante, limpiar el canalón y revisar su pendiente.
Cómo se localiza el punto exacto
Desde la calle se intuye; desde la cuerda se ve. Recorrer la fachada a un palmo permite ver qué junta está abierta, qué canto tiene la armadura vista o qué vierteaguas ha perdido el goterón. Cuando la cosa no está clara, se hacen pruebas de agua por zonas y se comprueba desde el interior con el vecino.
Lo que no funciona es tapar la mancha por dentro: el agua sigue entrando en el muro y la pintura se vuelve a abombar.
Si en tu edificio entra agua y la cubierta ya está descartada, pide la inspección gratuita de fachada: localizamos el punto de entrada y te lo enseñamos con fotos. Y si es una junta abierta, el sellado de juntas es de los trabajos más rápidos y baratos que hacemos.
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- Sellado de juntas de dilataciónVer servicioEntra agua «solo cuando llueve con viento». Casi siempre es una junta abierta.
Términos de este artículo
- Junta de dilataciónGlosarioCorte que atraviesa el edificio para que pueda moverse con los cambios de temperatura sin agrietarse.
- Humedad por filtraciónGlosarioAgua de lluvia que entra desde fuera por una junta abierta, un encuentro mal resuelto, la cubierta o el patio.
- Peto o antepechoGlosarioMurete que remata una azotea o una terraza.
- Presupuesto cerrado por partidasGlosarioPresupuesto en el que cada trabajo va medido (metros cuadrados, metros lineales o unidades) con su precio unitario.


